La historia de las mujeres

Las mujeres tenemos la obligación de contar nuestra historia porque lo que se enseña en los colegios es la historia de los hombres. “Ya está la feminista radical exagerada de las pelotas”. Lo que queráis, pero es una verdad como un templo, y voy a poner un ejemplo, de los muchos que podría:

Mi hermana Almu me regaló hace poco “Feminismo para principiantes” de Nuria Varela, un libro bastante imprescindible. Ahora sé que tanto “el contrato social” de Rousseau, como la ilustración y la revolución francesa perseguían la igualdad, la fraternidad y la libertad de los hombres, y no de la humanidad. Pero no es así como se nos enseña en el instituto, y esto es algo que va más allá de la invisibilización de los personajes femeninos en la historia. Cuando a finales del siglo XVIII se escribieron en Francia “Los derechos del hombre y del ciudadano” se referían exclusivamente al hombre, y no hablo de una cuestión de lenguaje no inclusivo. Hubo una mujer consciente de que la revolución no contaba con ellas y reprodujo el texto en femenino. Olympe de Gouges escribió “Los derechos de la mujer y de la ciudadana” y fue guillotinada por la misma revolución que ella pretendía hacer suya dos años más tarde. 

Es necesario que la historia en la educación pública incluya la continua lucha de las mujeres por tener los mismos derechos y oportunidades que los hombres, algo que todavía hoy sigue en proceso. Si no llega a ser porque en la película de Mary Popins aparece una sufragista puede que yo misma no supiera que en algún momento de la historia las mujeres no podían votar cuando los hombres sí lo hacían. Ignorar la importancia de la lucha feminista en la historia de la humanidad, además de ser tremendamente injusto, refuerza la idea de que las feministas somos unas exageradas, y de que no tenemos motivos para estar enfadadas.

Y mientras esto siga siendo así, las mujeres tenemos que contar nuestra historia, porque es evidente que nadie la va a contar por nosotras. Y esto es precisamente lo que ha hecho mi amiga María José Iglesias con su precioso libro, que le ha valido el premio de novela corta de la Universidad de Almería.

Otro motivo por el que esta novela es necesaria es que las mujeres de mi generación (yo soy del 81, lo que significa que soy millenial por los pelos, sea lo que sea que signifique eso) no tenemos en nuestra familia referentes que nos cuenten cómo se vivía antes de la guerra. En un escenario en el que la extrema derecha crece en toda Europa, es necesario que las mujeres de mi generación conozcamos lo que el fascismo le hizo a las mujeres que tanto habían conseguido durante la república. A ellas y a sus hijas.

Y es que, si la historia no habla de la lucha de las mujeres, cuando le llega el turno a la dictadura, no habla ni de las mujeres ni de nada. Al menos en mi caso, cuando acabamos el tema de la guerra civil, se acabó la historia nacional. Todo lo que yo sé de la dictadura, la transición o la reciente democracia lo sé por lo que he leído o los reportajes que yo haya visto por voluntad propia, y luego nos escandalizamos porque entrevistan a gente joven por la calle y no saben quien fue Gutiérrez Mellado.

Y es que en el libro de María José encontraréis la historia real de Beatriz, su infancia en una Almería de posguerra, y también la historia de su madre. Yo conocí este libro en un curso de escritura de novela en el que nuestro profesor, Antonio, nos decía que un personaje tiene que ser genuino, y necesita tener características contradictorias. Un buen ejemplo sería Letizia, la reina republicana (bueno, puede que haya cambiado de parecer, pero a mi me gusta pensar que no). La madre de Beatriz es un personaje que tiene la peculiaridad de vivir en la pobreza (no extrema, pero pobreza) pero en su caso ella tenía una situación privilegiada cuando era niña. Es algo genuino en aquella época, algo hace que su vida sea amarga, y a la vez la convierte en un personaje muy actual.

La eterna crisis que vivimos desde 2007 le ha hecho a la sociedad algo para lo que no estábamos preparados: mi generación vive, en general, peor que la generación de sus padres. Y esto nos genera una frustración insufrible. Hicimos todo lo que nos dijeron que teníamos que hacer para tener éxito en la vida, y sin embargo vemos como nuestras condiciones laborales no nos dan para tener un proyecto de vida acorde a lo que esperábamos. Y hay quien se sorprende de que no tenemos hijos. La madre de Beatriz es un ejemplo de la frustración que viven los jóvenes de hoy, algo que convierte esta novela en una historia actual. 

Pero no quiero que penséis que esta novela es triste. Es una historia de vida, y como la vida misma, tiene penas, alegrías, reveses, proyectos y lucha. Beatriz es una maestra feminista con la que me siento identificada, entre otras muchas cosas, por su viaje de derecha a izquierda, y por cómo, después de la llegada de la ansiada legalización de los partidos políticos, se le hacía insoportable el machismo en las reuniones de los partidos de izquierdas.

Solo me queda darle las gracias a Beatriz por contar su historia, a María José, por escribirla, y a la Universidad de Almería por premiarla y editarla. No os la perdáis. Que vivan las mujeres.

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Seis cosas positivas sobre la disminución de la natalidad

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Por mi familia que no quede

Parece que este año la natalidad ha descendido a niveles de la España de posguerra. Es muy dramático que haya familias que quieran tener hijos y no se lo puedan permitir. La verdad, no se qué resultado esperaban de la precarización del empleo, la aparición del trabajador pobre, o del hecho de que los milenials vivamos, en general, peor de lo que viven nuestros padres.

El caso es que yo, sin ser economista, sé sumar y restar, y creo que esto tiene ventajas, y como no se las he escuchado decir a nadie, pues las digo yo.

  1. En un país con más de tres millones de parados me hace gracia que nos preocupemos por el pago de las pensiones. La disminución de la población puede ser una solución estupenda para acabar el paro, y en consecuencia ahorrarnos lo que nos cuesta. Dado que nuestros políticos no son capaces de solucionar este problema, pueden sencillamente dejar de robar a manos llenas y dejar de pagarle a sus amiguitos sus malas inversiones para asegurar el pago de las pensiones, que ya arreglamos nosotros lo del paro teniendo menos hijos, y ya está.
  2. Cuando nos acerquemos al pleno empleo no va a quedar más remedio que mejorar las condiciones laborales, y terminaremos con la precarización del empleo. Porque cuando no te tienes que conformar con una mierda de condiciones no lo haces. Y cuando mejoran las condiciones de trabajo también se contribuye más. Y también puedes permitirte tener hijos, si es que quieres tenerlos.
  3. La disminución de la población casa muy bien con lo que la llegada de la robótica le va a hacer a los trabajos menos creativos. Ojo, que ya se está hablando de que los robots deben pagar impuestos para cubrir el asunto de las pensiones, aunque me parece una medida harto difícil de implantar.
  4. Una manera de disminuir las emisiones de gases invernadero, la generación de residuos o, en general, el cambio climático, es la disminución de la población. No en vano la mayor preocupación de los expertos es el crecimiento de la población mundial.
  5. Europa tiene la obligación de dejar de expoliar los recursos del continente africano, pero aunque lo haga y se consiguiera acabar con la pobreza en sus diferentes países, el asunto de los refugiados climáticos no se va a arreglar así. Una disminución en la población ayudaría a que recibamos con los brazos abiertos (en lugar de dejar morir en el mar) a estas personas, vengan por el motivo que vengan, que ya contribuyen tanto en nuestro país, trabajando y aumentando su familia en nuestra tierra.
  6. Hace años fui a un congreso donde escuché a Serge Latuge decir “un niño entiende fácilmente que el consumo infinito es incompatible con un mundo finito, pero los economistas no lo entienden”. Y eso que él sí es economista, con varios libros sobre la necesidad del decrecimiento. Él se refiere al consumo, pero creo que el asunto de las pensiones es igual: no puede basarse en que el crecimiento de la población sea infinito, porque eso es imposible en un planeta finito.

No quiero decir que el hecho de que existan personas que quieran tener hijos y no se lo puedan permitir sea una buena noticia, pero visto está que no podemos esperar que los políticos nos solucionen los problemas, están trabajando duro en la ingobernabilidad de este país y no tienen tiempo para más. Lo de la despoblación de las zonas rurales supongo que también nos tocará arreglarlo a nosotros, pero no tengo ideas brillantes para eso ahora, si se me ocurre algo os cuento.

También es verdad que el problema del la superpoblación es mucho más grave en Asia que en Europa, pero bueno, ya les llegará a ellos su momento. Os dejo con un documental sobre este problema. Es largo, pero mola.

 

El resultado de las andaluzas, una opinión desde El Ejido

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Me gustaría empezar este post con los errores que ha cometido el PSOE y Podemos. Susana no debería haber sido candidata. Fue ella quien, con el apoyo de los barones, le hizo esa jugarreta a Sánchez para facilitar que el PSOE se abstuviera y que gobernara Rajoy. También ha gobernado la última legislatura con Ciudadanos, y juntos han ignorado propuestas de Podemos como que los diputados andaluces tengan que justificar las dietas o crear una oficina anticorrupción. Cuando Sánchez resurgió de sus cenizas tras las últimas primarias quedó patente que los militantes del PSOE están pidiendo a gritos que vuelvan a ser un partido de izquierdas, y Susana representa justamente lo contrario. Y los votantes suelen ser más exigentes y menos fieles que los militantes. Así que se han quedado en casa, en lugar de votar a Podemos, que ha dicho por activa y por pasiva que no iba a formar gobierno con Susana, algo bastante absurdo, por otra parte.

Además de todo esto, Almería es la única provincia andaluza (a su pesar) en la que gana el PP desde hace años, tanto en las elecciones andaluzas, como en las municipales o generales. Digo que es andaluza a su pesar porque es la única provincia cuya voluntad no fue respetada tras el referéndum que se realizó para la formación de la autonomía en el año 80:

El caso es que Almería es una provincia históricamente de izquierdas, fue la última ciudad en rendirse en la guerra civil, y fue un feudo del PSOE hasta hace poco más de una década. Sinceramente, creo que este cambio tiene que ver, sobre todo, con el abandono de las instituciones, todas, a esta tierra. La tecnología de los invernaderos la trajo el instituto de colonización franquista, pero todo lo que vino después fue a base de la financiación de las cajas y del trabajo de los almerienses (entendiendo por almeriense persona que vive en Almería, haya nacido donde haya nacido). Teniendo un ministro socialista almeriense (Barrionuevo) aquí salieron a diario cientos de camiones con frutas y hortalizas por el puente de Rioja hasta el año 2002. Para aquellos que no lo conocéis, diré que es de dos sentidos, pero no pueden pasar dos coches a la vez. La A7 pasa por Almería desde el 96, pero entre inauguraciones y hundimientos el último tramo para poder llegar hasta Málaga se ha abierto este año. No quiero hablar del tren que tenemos para ir a Madrid, eso lo cuenta mejor Pepe Céspedes:

No creo que la gente de Almería haya cambiado en general de forma de pensar, simple y llanamente tenemos una economía relativamente aceptable, sobre todo si la comparas con el resto de Andalucía, no gracias a las inversiones de las diferentes instituciones, sino a pesar de ellas. Así que, total, si para tener trabajo tenemos que ser todos empresarios (nuestro modelo agrícola es un modelo familiar) y luego nunca os alcanza para ponernos un tren en condiciones o para ponernos una autovía para sacar los camiones de producto con normalidad, voto a alguien que, además de intentar hacer un trasvase, por lo menos baja los impuestos, y os vais todos a tomar por el culo.

No digo que yo piense eso, pero entiendo que haya quien lo piense, la verdad. Esto a nivel nacional y andaluz, a nivel municipal creo que se trata más bien de una cuestión de carisma y buena gestión, pero todos sabemos que las municipales sí se vota más a la persona que otra cosa.

Y ahora llegamos a lo que ha pasado con VOX. Qué horrible. Las estadísticas le daban 1 diputado por Almería. Y los medios se han cebado bien hablando del racismo del pueblo donde vivo. Me gustaría que alguien se parara a pensar en lo que hemos hecho mal para llegar hasta aquí, antes de pensar que en El Ejido la gente ha enloquecido por una especie de virus.

Igual que nos echamos las manos a la cabeza porque alguien como Salvini tenga un ministerio en Italia, antes de pensar que los italianos son todos unos subnormales, podíamos pensar que es una consecuencia de que la UE ha ignorado el problema de las personas que huían de la guerra Siria durante más 5 años. Andalucía es, con Canarias, Ceuta y Melilla, la frontera más desigual del mundo, y faltan políticas de integración, ayudas y apoyos en nuestros colegios e institutos, por un tubo. También hace falta una legislación acorde a la situación de Almería, porque una persona que entra en España de forma irregular tiene que demostrar haber vivido aquí tres años antes de poder pedir un permiso de trabajo, y esto provoca que haya personas viviendo en unas condiciones lamentables sin que nadie pueda hacer nada. Hacer responsable a una región de la desigualdad social  producida por el expolio de recursos de los países europeos al continente africano es tremendamente injusto. El clasismo y el racismo es una consecuencia de este problema, y habrá que pensar en solucionarlo, en lugar de pensar que aquí somos todos unos ignorantes.

También se está hablando mucho de los agricultores y los invernaderos. Creo sinceramente, porque conozco a muchos, que los agricultores almerienses son los menos racistas de toda la región, son los que trabajan con estas personas codo con codo, los que conocen sus nombres y su situación. No digo que no haya agricultores almerienses entre los votantes de VOX, pero estoy segura de que la gran mayoría no lo son. Y ahí están los otros 10 diputados que VOX ha sacado en el resto de Andalucía para demostrarlo.

Vivimos en una época de crisis, donde mi generación vive en general peor de lo que vivió la generación de sus padres. Esto nos produce una frustración horrorosa. Después de los miles de millones que han supuesto a las arcas del estado todos los casos de corrupción y el rescate que la banca no va a devolver, es una pena que alguien se pueda llegar a creer que la culpa de nuestros problemas la tienen aquellos que son más pobres que nosotros. Si cambias a los migrantes por los judíos esto empieza a parecerse mucho a la Europa de los años 30. Lo que pasa es que no hay que poner un campo de concentración, con dejarles morir en el mar es suficiente. Me dan ganas de vomitar cuando pienso que la historia se repite delante de nuestras narices y no podemos hacer nada.

A lo mejor sí podemos hacer algo. Hay asociaciones como Cepaim o Almería Acoge, que lleva más de 30 años trabajando para la integración de las personas que entran en España de forma irregular. Si quieres que algo de esto cambie, por favor, haz un donativo, asociate o hazte voluntaria. Milita, se feminista, lee, viaja, manifiéstate, haz lo que se te ocurra para parar el crecimiento de esta fuerza machista, racista, clasista y fascista.

Recordad que si más del 20% de los habitantes de El Ejido ha votado a VOX, significa que más del 70% no lo han hecho, y que, aunque falta mucho, sí se ha avanzado durante años en integración. Os dejo con el reportaje “hijos del mar de plásticos” que me gusta tanto:

Matilda cumple 30 años

Ayer por la noche no salí. Bueno, para mí salir todavía es acostarse más tarde de las 2:00, o sea, sí me tomé unas cañas, pero volví a mi casa sobre las 23:30, así que no salí. Al llegar me puse ¡BOOM! indiferido, mi programa favorito actualmente. Siempre me han gustados los concursos de preguntas, y los lobos me caen estupendamente, incluso tengo que admitir que me gusta bastante Erundino.

Fue especialmente emocionante porque nunca me había pasado que en el bote hicieran una pregunta cuya respuesta yo supiera y los lobos no: ¿Qué artista ilustró libros de Roald Dahl, como por ejemplo, Matilda? Vale, no voy a repetirme, hace años escribí en mi primer blog lo que Roald Dahl es para mi. Hoy quiero hablar un poco de su ilustrador: Quentin Blake.

En primer lugar contaros que, por algún motivo que desconozco, desde mis 9 años (la edad que tenía cuando leí “las brujas”), hasta este mismo año, siempre pensé que Quentin Blake era una mujer. Supongo que ayudó el hecho de que el nombre Quentin no exista en castellano, que cuando yo tenía 9 años, en el año 90, no tenía acceso a internet y que tampoco sabía quién era Quentin Tarantino. También ayudaría, digo yo, el hecho de que mi corta edad todavía la falta de referentes femeninos en la historia y el arte no había afectado mi confianza como mujer, como dicen en este vídeo que pasa a partir de la pubertad:

El caso es que este año hice un curso de dibujo y el profesor habló del trabajo del ilustrador Quentin Blake. Ese día descubrí su gran trabajo, más allá de sus ilustraciones para los libros de Dahl, y también que es un hombre. Es divertido que nunca dejara de pensarlo. El caso es que ayer, después de ver ¡BOOM! me metí en su web y descubrí que Matilda cumplió 30 años en mes pasado. Eso significa que yo tenía 6 años cuando se escribió. Cuando yo descubrí a Roald Dahl, en la contraportada de sus libros ya leí que él había muerto, así que nunca pensé que él hubiera escrito esa historia de forma reciente. Os parecerá una tontería, pero me ha parecido muy emocionante ver que Matilda es más joven que yo y que solo nos llevamos 6 años. Casi lloro con este homenaje de Blake, y os lo quería enseñar:

¡Gracias, Quentin!

La ley del coche eléctrico: opinión de una ignorante

Chiste Coche
¿Veis esa central térmica de carbón? Es el tubo de escape del nuevo coche eléctrico de papá

Para empezar me gustaría dejar claro que sería una gran noticia que en 2040 dejáramos de usar motores de combustión en el transporte. Eso sí, para que tuviera sentido, la energía que se utilice para recargar las baterías de nuestro vehículos debe provenir de centrales eléctricas que no emitan CO2.

Cuando digo centrales que no emitan me refiero tanto a las renovables como a las centrales nucleares. Por cierto, diría que en el chiste han pintado la forma de la torre de una central nuclear, lo que sería un error, porque el gas que emiten estas torres es agua. No son perfectas, tienen problemas de residuos, pero legislar su cierre siendo las emisiones de CO2 el mayor problema medioambiental del planeta me parece que fue una torpeza.

Cuando yo estudié química del medio ambiente me contaron que el porcentaje de emisiones de los coches representaba un 13% del total del planeta, una cifra que, a juzgar por lo que dice este artículo del año pasado, no ha variado mucho. No quiero decir que un 13% sea una cifra menor, y se que también se están tomando medidas en otros ámbitos. Pero en química aprendí que si quieres tener un impacto en la velocidad de una reacción debes actuar en su etapa más lenta.

Así que la ley más contundente que se ha pretendido sacar en contra de las emisiones de CO2 se hace para evitar un 13% de las mismas, la vamos a pagar nosotros (claro), y encima, hasta que las eléctricas no tengan la obligación de ofrecer energías que no emitan gases invernadero, no va a tener ninguna repercusión real. La verdad, a mi me suena más a una ley para que la sociedad piense que lo estamos haciendo estupendamente, más que para luchar realmente contra el cambio climático.

También hay que decir que hasta que no dejemos de usar motores de combustión no podremos dejar de emitir CO2, por lo que, como he dicho al principio, sería una buena medida (siempre que no implique que sigamos expoliando las minas de África).

Da rabia ver como los gobiernos se resisten a tomar medidas que hicieran que la economía dejara de circular alrededor del petróleo. Pensar en como cambiaría esto el poder económico o los diferentes conflictos en el mundo da vértigo, pero vértigo del que gusta. Hace años que se conocen de sobra tecnologías que podrían frenar el cambio climático y muchas injusticias que asociadas al poder de aquellos que controlan, y los que pretenden controlar el petróleo. Estamos perdiendo un tiempo precioso. Y no es el planeta lo que tenemos que salvar. La Tierra lleva aquí 4.500 millones de años, ha visto varias extinciones masivas y le va a dar lo mismo que sigamos aquí o no. La pregunta es cuando vamos a empezar a salvarnos a nosotros mismos.

 

Dejadnos en paz

Educación
Viñeta de Miki y Duarte (2011)

Se avecinan unas elecciones andaluzas por un horizonte bastante cercano, y mis ganas de apagar la tele, la radio y las redes se multiplican por 25000.

Ahora toca aguantar la chapa sobre si un niño de aquí sabe menos que un niño de allá… Y la cosa ya va haciendo bola: Tejerina dice esto ahora, Ana Mato dijo que nuestros niños son prácticamente analfabetos, Arthur Mas que no se nos entiende (él, un estandarte del acento neutro)… Por no hablar del asunto de que no trabajamos.

Sí, tenemos acento, como tú. Si piensas que no sabemos hablar, por favor, escucha este pasodoble (sobre todo la última frase) de la comparsa Perro Andaluz, pero cantado por Esperanza:

Respecto a la educación, los informes PISA no nos dejan bien respecto al resto del país. Pero ¿qué valora el informe PISA? Llevo años escuchando críticas a la manía de valorar la educación evaluando sólo lo que conocen lxs estudiantes, sin valorar a lxs docentes, a los centros, ni las circunstancias de lxs mismos. Cuando digo circunstancias me refiero a que Andalucía no es Castilla León, claro. Tenemos más políticos corruptos, más paro, más pobreza, más diversidad cultural… Y esto, igual, pero vamos, que sólo a lo mejor, tiene algo que ver con que en nuestros centros tienen que trabajar más otros aspectos que no tienen que ver con el temario.

No quiero decir que no haya mil cosas que mejorar. Nuestro sistema educativo necesita una revisión muy profunda (a nivel nacional) que sólo se puede conseguir con conocimiento, voluntad y más inversión. Hay niños estudiando en barracones (por cierto, donde más en Cataluña), y lxs docentes están haciendo unos esfuerzos titánicos para compensar estar carencias que no son remunerados como merecen.

De todo esto hablamos cuando queráis, pero a los andaluces dejadnos en paz, por tutatis.

 

 

Prohibido ofenderse I

Hace dos semanas el dibujante Ángel Idígoras pintó este mural en una pared del malagueño barrio de Lagunillas:

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Alguna persona tuvo a bien escribir debajo de la frase de Aleixandre una pregunta y, debajo del nombre del artista “machirulo”.

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El artista, después de barajar varias opciones, ha decidido borrar todo el mural. En los medios de Málaga esto se ha dado a conocer con titulares como “Idígoras, víctima de la intrasigencia” o, ” La esquina de la ignorancia“, en donde se llama a la persona que escribió la pregunta ignorante e intransigente. Claro que es más suave que lo de “matona analfabeta”, algo que escribe en twitter Perez-Reverte (por supuesto).

Una de las peores cosas que me ha traído la operación de cataratas que viene con el feminismo es el no ser capaz de disfrutar con cosas que antes me encantaban. No puedo soportar ver “The big bang theory” porque Sheldon es un maltratador psicológico de libro. Encontrar una película de más de 10 años que no sea machista es misión imposible, igual que dar con un monólogo humorístico cuyo hilo conductor no se base en que las mujeres somos o muy complicadas, o unas histéricas, o las dos cosas. La última broma es que muchas letras de mi adorado Andrés Calamaro son bastante machistas y yo no me había dado cuenta.

Para poder seguir con mi vida he llegado a la conclusión de que no le puedo exigir un nivel aceptable de feminismo a una película rodada hace 15 años, ni a una serie que se emitió hace 20. Lo mismo me pasa con la música. Cuando voy en el coche, suena “el cantante” y llega la frase “oye Andrelo tú estás hecho, siempre con hembras y en fiestas” grito “¡Macromachismo!” y la canto como siempre.

Puede que la persona que escribió la pregunta debajo de la frase de Aleixandre no haya llegado a la misma conclusión que yo. Seguramente le cabree mucho que alguien diga “el hombre” cuando quiere referirse a la humanidad. Seguramente esté cabreada por muchísimas mas cosas, como lo estamos muchas otras personas.

El caso es que esta persona, sin tachar ni escribir encima ni de la frase ni del dibujo, escribió una pregunta con la que, supongo, reclamaba el uso de un lenguaje más inclusivo. De paso llamó machirulo al artista (que no a Aleixandre), cosa que no me parece bien porque, como he dicho hace poco, estoy cansada de la polarización. Sin duda Idígoras tendrá como mínimo un nivel de machismo equiparable al mío, pero también es posible que ni Aleixandre ni Idígoras tuvieran intención de excluir al género femenino de su arte. En esta revolución vamos a necesitar aliados, cuantos más mejor. Igual insultarles no es la mejor manera de que se alíen.

Tengo varias preguntas: ¿Quién ha censurado a quién? ¿La persona que hace una pregunta o la persona que la borra? ¿Se hubiera armado el mismo revuelo si alguien hubiera pintado una polla al lado de la frase de Aleixandre? ¿y algún símbolo fascista?

También tengo un consejo: si queréis hacer dibujos y que nadie pinte encima, hacedlos en vuestra casa. En esa pared tiene el mismo derecho a escribir Idígoras que cualquiera. Estoy bastante cansada de la crítica al ofendido. Adivinad qué: además de razones para estar enfadadas, tenemos DERECHO a la ira, y también derecho a expresarla. Entiendo que esto es desconcertante y que necesitáis un tiempo de adaptación, pero ya podéis empezar a asumirlo.

De derecha a izquierda

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No soy capaz de decir que mi forma de pensar pertenezca a una ideología concreta. Sí se que soy escéptica, republicana y atea. No me gusta el resultado del capitalismo en mi país, pero creo que hay países que sí han sabido sacar un beneficio social de este modelo. Me preocupa el medio ambiente lo suficiente como para llevar al súper mis propias bolsas y separar la basura, y esto casa muy mal con mi firme creencia de que, para conseguir un modelo de agricultura sostenible, Europa debe cambiar la ley de agricultura ecológica y abogar por la sostenibilidad (transgénicos incluidos) en lugar de por magufadas. Pensar en el tamaño del universo me ayuda a sobrellevar las barbaridades que oigo todos los días en las noticias. También soy machista, pero el feminismo me ayuda a querer cambiar mi forma de ser y pensar.

No siempre he sido así. Recuerdo haber sido católica y haber leído el horóscopo con ilusión. Recuerdo haber estado en contra del aborto. Recuerdo haber dicho que el lenguaje inclusivo era ridículo. Recuerdo mi vida cuando no separaba la basura. Recuerdo que hace no mucho no sabía distinguir un planeta de una estrella. También recuerdo haber insultado a una chica por tirarle los tejos a tres tíos diferentes en una misma noche.

Sin embargo me sigo reconociendo en ese pasado. Era yo, María, y no era tonta ni mala, o al menos no más que ahora. Quizás era más ignorante, pero más por juventud que por otra cosa. De hecho hay mucha gente que hace el viaje al revés. De izquierda a derecha en lugar de derecha a izquierda.

Tengo la grandísima suerte de pertenecer a una familia grande y diversa en la que somos capaces de debatir y respetarnos. Enfadarnos por algo que tenga que ver con la política debe ser cosa de gente más tonta que nosotros. Porque tontos, malas personas, ignorantes y maleducados hay de todos los colores.

Me encantó algo que dijo Soledad Gallego-Díaz, directora de El País, en la entrevista que le hizo Sandra Sabatés en el intermedio. En el minuto 2:48 dice que de sus padres aprendió que a la gente se la juzga por lo que hace, no por lo que piensa. Su padre era un comunista que había sido represaliado y tenía un amigo falangista. Le preguntaban que cómo podía tener un amigo falangista y él decía que porque era muy buena persona.

Por supuesto no estoy queriendo decir que haya que olvidar lo que pasó, que no haya que sacar al dictador del monumento o que no necesitemos cuidar de nuestra memoria histórica. Al revés, hay que recordarlo para que no vuelva a pasar. Es solo que me da mucha rabia cuando las personas de izquierdas se presuponen mejores personas que los de derechas, más cultos o más listos. Estoy en un nivel de rojez suficiente como para ver una entrevista a Ana Gabriel en el programa No te metas en política. Facu comienza directamente diciendo: “Bisabuelo y abuelo de la CNT, madre del Psuc… ¿Cómo no acabaste en VOX?” Entonces la gente se ríe mucho y ella contesta “Imposible, porque soy una persona normal que, sin ser brillante se leer mínimamente” y entonces todos vuelven a reírse. Por supuesto es su programa, todos son muy comunistas, es de humor y pueden decir lo que quieran. Yo, personalmente preferiría que se dedicaran a debatir con argumentos, que sin duda los tienen, en lugar de abrir directamente con el insulto gratuito.

No quiero decir que todas las opiniones sean respetables, ni que haya que dar voz a todo el mundo. Sinceramente no entiendo porqué Ferreras llama a los de la fundación francisco franco para escuchar lo que tienen que decir, pero su portavoz me inspira total indiferencia. Igual que creo firmemente que los medios de comunicación no deberían darle cancha a las pseudociencias. Sin embargo tengo una tía bruja de profesión y la quiero muchísimo, porque es mi tía y porque es majísima.

Estoy cansada de la polarización. No soporto que se use el odio como herramienta en campaña política. Es normal pensar que uno tiene razón, pero anhelar el pensamiento único es estúpido además de aburrido, ¿no te parece?

 

 

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